Definición de fotografía

Definir la fotografía hoy en día es extremadamente difícil, para cada persona es una cosa u otra radicalmente distinta.

 

Empezaré a definirla desde un aspecto puramente técnico. Fotografía (foto-grafía) consiste en captar imágenes mediante técnicas cuya materia prima es la luz. Al abrir el obturador la luz atraviesa el objetivo de la cámara y es plasmada de forma inversa en el sensor, en digital, esta “imagen” es convertida mediante los pixeles a 0 y 1 que son enviados casi instantáneamente a la tarjeta de datos. Posteriormente este archivo sin compresión se abre en un programa de revelado digital para acabar convirtiéndose en un formato comprimido, creando así una correcta visualización de la imagen resultante. La cual se denomina fotografía.

Esta definición es simple, y aunque en términos académicos es correcta, es demasiado simple. Cada fotógrafo tiene su visión del mundo y entiende la fotografía a su manera. Completando así la definición del término.

Voy a indagar un poco más.

Actualmente existen dos vertientes puramente diferenciadas y polarizadas entre sí, y un montón entre medias, de lo que es la fotografía:

- Existe la postura “purista”: La fotografía debe de salir completamente de la cámara y en el revelado simplemente se ajusta los colores, exposición, sombras, negros altas luces etc. En el total de la imagen. Con 2 clics la fotografía se revela y acaba en un formato comprimido (el más popular .jpg).

- También aparece la postura totalmente opuesta: Toda manipulación está permitida con tal de que la imagen exprese lo que el fotógrafo quiera. Esto incluye, por ejemplo, recortar partes de una imagen y pegársela a otra, reencuadrar y sacar imágenes de dónde en un principio no había nada, la fotografía sale del revelado y no de la cámara que es simplemente un mero trámite para conseguir lo que realmente quiere el fotógrafo.

En mitad de ambas posturas existe una gran escala de grises…. Esto está generando grandes problemas a la hora de categorizar las fotografías puesto que obviamente no son lo mismo. Existe un gran debate en el mundo fotográfico que ni los grandes gurús se ponen de acuerdo.

Ahora añadamos un plus más de complicación a la definición: la cámara nunca capta la “verdad” del mundo. El propio encuadre del fotógrafo está cogiendo una porción de toda la realidad o contexto que rodea a esa imagen, además, la imagen se ve en el sensor deformada por el objetivo puesto delante. Esto influye en la distorsión geométrica, perspectiva, profundidad de campo, aplastamiento de planos e incluso en el color, al igual que el propio sensor. Cada sensor interpreta el color de una forma u otra y tiene un rango dinámico distinto. Por tanto, aunque se dispare en jpg, la fotografía siempre será mentira y nunca reflejará el mundo exterior al 100%.

Teniendo todo esto en la cabeza, me encuentro en condiciones de exponer lo que es para mí la fotografía.

¿Qué es para mí la fotografía?

La fotografía es un método de expresión personal. Cuando me encuentro ante el paisaje, éste me “susurra al oído” cómo quiere que lo fotografíe. 

Con una luz adecuada, con un clima que me transmite y en unas condiciones que yo considero “óptimas”, para el paisaje en cuestión, ocurre la magia. Y a lo mejor dura segundos, pero durante ese tiempo se transforma mostrando lo que yo quiero enseñar de él. Para mí, es y seguirá siendo algo mágico a pesar de lo sacrificado que a veces supone conseguir la fotografía que realmente quiero.

Mi método de trabajo prácticamente siempre es el mismo: desplazamiento y exploración del paisaje hasta encontrar lo que me transmite de él; análisis de los elementos naturales, como puede ser el viento, clima, mareas, situación de la luna, sol… y, finalmente, intentar, mediante el acto fotográfico, conseguir un RAW de máxima calidad mediante las técnicas que he aprendido durante años: uso de filtros avanzados, de manejo del equipo y trípode, de composición, de creación de panorámicas o apilamiento de enfoque con varias tomas... para alcanzar, al finalizar el revelado, el fruto de tanto esfuerzo, la fotografía. 

No me gusta poner donde no hay. Nunca añadiré elementos externos en una fotografía que no haya captado el sensor de mi cámara. Tampoco me gusta inventar luces o movimientos. No soy fan del revelado Orton y del ajuste de máscaras de luminosidad y color excesivo: Dodge and Burn, Color Dodge...
 

De igual manera, no me gusta quitar dónde hay. Aunque a veces no hay más remedio, por ejemplo, cuando eliminas las aberraciones cromáticas del objetivo, o algún que otro pico que se ha colado en el sensor y que empobrece la visión. He usado el tampón de clonar en algunas de mis fotografías para quitar algún elemento que literalmente “se cargaba la fotografía” o tenía demasiado "peso" en ella pero no me gusta hacerlo. Si alguna vez lo hago, no lo oculto y a quien me pregunte qué es lo que he eliminado sin problemas se lo diré. No me gusta mentir al respecto y no tengo por qué hacerlo.

Cuando se unen varias fotografías que no tienen nada que ver, a excepción de, por  ejemplo, una panorámica, apilamiento de enfoque, hdr o multiexposición en un periodo corto de tiempo, ocurre un fotomontaje, algo muy distinto de lo que es una fotografía (siempre siendo una opinión personal). Jamás lo haré, eso de, por ejemplo, pegar el cielo de una fotografía en otra que no tiene nada que ver, no va conmigo.

El RAW lo revelo de la siguiente forma: ajusto exposición, si es necesario por zonas. Al igual que altas luces, sombras, color etc. Elimino, o intento hacerlo, rastros que empobrecen la visualización de la misma: distorsión geométrica del objetivo, aberraciones cromáticas, etc… Y finalmente, lo convierto en un archivo JPG comprimido.

Para mí la fotografía debe de salir de la mente, usando la cámara como la herramienta para plasmar el pensamiento y, el revelado es un mero trámite pero totalmente necesario para afinarla aún más.  

Sabiendo todo esto, espero que puedas valorar el trabajo y esfuerzo que continuamente realizo.
 

Gracias.